Eclesiástico

Capítulo 31

Eclesiástico capítulo 31

La educación de los hijos

1El que ama a su hijo no deja de castigarlo, y al final encontrará en él su alegría.
2El que educa a su hijo quedará satisfecho, y ante sus conocidos estará orgulloso de él.
3El que instruye a su hijo causa envidia a su enemigo, pero ante sus amigos se mostrará contento de él.
4Si el padre muere, es como si no hubiera muerto, porque deja a uno semejante a él.
5Cuando vivía, se sentía feliz al verlo, y al morir no siente tristeza.
6Deja alguien que lo vengará de sus enemigos y que con sus amigos será agradecido.
7El que mima a su hijo, después tendrá que vendarle las heridas, y al oírlo gritar se le partirá el corazón.
8Caballo sin amansar se vuelve terco, e hijo dejado a sus anchas se desboca.
9Sé blando con tu hijo, y te hará temblar; bromea con él, y te hará llorar.
10No te diviertas con él, si no quieres sufrir con él y terminar lamentándolo terriblemente.
11No le des autoridad en su juventud ni le perdones sus malas acciones.
12Mientras es joven, haz que se someta, y dale azotes mientras es muchacho, para que no se obstine y se rebele contra ti y te cause grandes disgustos.
13Corrige a tu hijo y somételo con energía, para que en su necedad no se rebele contra ti.

Salud y felicidad

14Más vale pobre con buena salud que rico con el cuerpo enfermo.
15Prefiero la buena salud al oro, y el buen ánimo a las perlas.
16No hay riqueza mayor que la buena salud, ni bien más grande que la felicidad.
17Preferible la muerte a una vida infeliz, y el descanso eterno a estar siempre sufriendo.
18Dar ricas comidas al que no puede comer es como llevar ofrendas a un ídolo pagano.
19¿De qué les sirve eso a los ídolos, que no comen ni huelen? Así le pasa a quien tiene riquezas pero no las puede gozar.
20Las mira y suspira, como un eunuco abrazando a una joven.
21No te entregues a la tristeza, ni te atormentes con tus pensamientos.
22La alegría del corazón es la vida del hombre, la dicha le alarga los años.
23Cálmate, tranquiliza tu corazón y aleja de ti el enojo, pues los pleitos han causado la muerte a muchos y el enojo no trae ningún provecho.
24La envidia y los pleitos acortan la vida, y las preocupaciones hacen viejo antes de tiempo.
25Un corazón contento es como un banquete que trae buen provecho al que lo come.