Texto
Eclesiástico
Capítulo 52
IV. Sección conclusiva
(51.1-30)
Salmo de alabanza
2refugio de mi vida, porque me salvaste de la muerte, porque libraste mi cuerpo de la tumba, porque no dejaste que cayera en el reino de la muerte. Me salvaste de las malas lenguas, de las calumnias de los mentirosos.
3Por tu gran amor me ayudaste, te pusiste a mi lado contra mis enemigos, contra los que querían quitarme la vida. Me salvaste de grandes aflicciones,
6de las flechas de lenguas traicioneras. Ya estaba yo cerca de la muerte, y mi vida casi en lo más hondo del abismo;
8Entonces me acordé de la misericordia del Señor y de su amor, que es eterno. El Señor salva a quienes a él se acogen, y los libra de todo mal.
10y oré: «Señor, tú eres mi padre, tú tienes poder para salvarme; no me abandones en el momento del peligro, en la hora del terror y la desolación. Te alabaré continuamente y te invocaré en mis oraciones.»
11Entonces el Señor oyó mi voz, escuchó mi súplica y me libró de todo mal; me salvó en el momento del peligro.
12Por eso le doy gracias, y alabo y bendigo el nombre del Señor. Den gracias al Señor, porque él es bueno, porque su amor es eterno. Den gracias al Dios de la alabanza, porque su amor es eterno. Den gracias al protector de Israel, porque su amor es eterno. Den gracias al Creador del universo, porque su amor es eterno. Den gracias al redentor de Israel, porque su amor es eterno. Den gracias al que reúne a los israelitas dispersos, porque su amor es eterno. Den gracias al que reconstruye la ciudad y el templo, porque su amor es eterno. Den gracias al que hace renacer el poder de la dinastía de David, porque su amor es eterno. Den gracias al que escogió como sacerdotes a los descendientes de Sadoc, porque su amor es eterno. Den gracias al protector de Abraham, porque su amor es eterno. Den gracias al refugio de Isaac, porque su amor es eterno. Den gracias al Dios poderoso de Jacob, porque su amor es eterno. Den gracias al que eligió a Sión, porque su amor es eterno. Den gracias al Rey de todos los reyes, porque su amor es eterno. ¡Él ha dado poder a su pueblo! Alabanza de todos sus fieles, de los israelitas, su pueblo cercano. ¡Alabado sea el Señor!
Búsqueda de la sabiduría
15Estaba en su punto, como racimo maduro, y en ella se alegró mi corazón. Yo seguí fielmente su camino, porque desde pequeño la había aprendido.
19Me enamoré de ella, y en ella tuve siempre fija la mirada. Abrí la puerta de su casa para abrazarla y contemplarla.
20La deseé con toda mi alma, y la encontré en toda su pureza. Desde el primer momento me enamoré de ella, y por eso no la abandonaré, jamás me apartaré de ella.