Eclesiástico

Capítulo 7

Eclesiástico capítulo 7
1Si eres amigo, no te vuelvas enemigo. Si no, tendrás deshonra y mala fama; así es el hombre malo y falso.
2No te dejes llevar de la pasión, para que no destroce tu fuerza como un toro.
3La pasión devorará tu follaje, arrancará tus frutos y te dejará como árbol seco.
4Porque la pasión violenta destruye a quien la tiene y hace que los enemigos se rían de él.

La verdadera amistad

5La conversación agradable atrae muchos amigos, y al que habla amablemente todos lo saludan.
6Que sean muchos tus amigos, pero amigo íntimo solo uno entre mil.
7Si consigues un amigo, ponlo a prueba; no confíes demasiado pronto en él.
8Porque algunos son amigos cuando les conviene, pero no cuentas con ellos cuando los necesitas.
9Hay amigos que se vuelven enemigos y te hacen quedar mal hablando de tus pleitos.
10Algunos son amigos a la hora de comer, pero cuando te va mal no los encuentras.
11Mientras te vaya bien, serán uña y carne contigo; pero cuando te vaya mal, te abandonarán.
12Si algo malo te ocurre, se vuelven en contra tuya y se esconden de ti.
13Aléjate de tus enemigos y cuídate de tus amigos.
14Un amigo fiel es una protección segura; el que lo encuentra ha encontrado un tesoro.
15Un amigo fiel no tiene precio; su valor no se mide con dinero.
16Un amigo fiel protege como un talismán; el que honra a Dios lo encontrará.
17El amigo es igual a uno mismo, y sus acciones son iguales a su fama.

Excelencia de la sabiduría

18Hijo mío, desde tu juventud busca la instrucción, y cuando seas viejo todavía tendrás sabiduría.
19Acércate a ella como quien ara y siega con la esperanza de una buena cosecha. Cultivándola tendrás poco trabajo y pronto comerás de sus frutos.
20El necio no soporta la sabiduría; el tonto no la aguanta.
21Es para él como una piedra pesada, y no tarda en arrojarla lejos de sí.
22La instrucción, como su nombre lo indica, no se muestra a muchos.
23Escucha, hijo, y acepta mi enseñanza; no rechaces mis consejos.
24Acepta la sabiduría como cadenas para tus pies y como yugo para tu cuello.
25Recíbela como una carga sobre tus hombros, y no rechaces sus ataduras.
26Acércate a ella de todo corazón, y sigue su camino con todas tus fuerzas.
27Síguele los pasos, búscala, y la encontrarás; cuando la tengas, ya no la sueltes.
28Al fin ella te dará descanso y se convertirá en tu alegría.
29Sus cadenas serán tu protección, y sus ataduras, tu adorno precioso.
30Su yugo será diadema de oro, y sus cuerdas, cintas de púrpura.
31Te la pondrás como traje precioso, y te adornarás con ella como con una espléndida corona.
32Si quieres, hijo mío, serás sabio, y si te empeñas, lo entenderás todo.
33Si te gusta escuchar, aprenderás; si pones atención, te instruirás.
34Júntate con los ancianos cuando se reúnan; cuando veas un sabio, júntate con él.
35Procura escuchar toda explicación, y que no se te escapen los dichos sensatos.
36Fíjate en quién tiene inteligencia; madruga a buscarlo y acude a su casa con frecuencia.
37Piensa en respetar al Altísimo, y medita siempre en sus mandatos; él te dará inteligencia y la sabiduría que deseas.