Texto
Ester (dc)
Capítulo 9
Triunfo de los judíos
2En ese día perecieron los enemigos de los judíos. Era tal el miedo que infundían los judíos, que no hubo nadie que se les enfrentara.
3Las autoridades de las provincias, los gobernadores regionales y los secretarios reales honraban a los judíos por miedo a Mardoqueo,
12le dijo a Ester: —Si los judíos han matado en Susa a quinientos hombres, ¿qué no habrán hecho en las otras provincias? ¡Dime qué más deseas, y te lo concederé!
13Y Ester respondió: —Que se permita a los judíos hacer mañana lo mismo que ya han hecho, y que se cuelguen en la horca los cuerpos de los diez hijos de Amam.
14El rey ordenó que se hiciera así, y que les entregaran los cadáveres de los diez hijos de Amam para que fueran colgados.
15Los judíos que vivían en Susa se volvieron a reunir el día catorce del mes de Adar, y mataron allí a trescientos hombres; pero no tocaron sus bienes.
16Los judíos que vivían en las otras provincias del reino se reunieron el día trece del mismo mes para defenderse y deshacerse de sus enemigos; mataron a quince mil de ellos, pero no tocaron sus bienes.
18Como los judíos de Susa se habían concentrado también el día catorce, no descansaron ese día, pero el día quince lo celebraron con gozo y alegría.
19Por eso, los judíos que viven dispersos en las provincias celebran el día catorce del mes de Adar con alegría, como día de fiesta, y unos a otros se hacen regalos. En cambio, los que viven en las ciudades principales celebran además el día quince con alegría, como día de fiesta, y unos a otros se hacen regalos.
IV LA FIESTA DE PURIM
(9.20—10.3)
Institución de la fiesta
20Mardoqueo puso por escrito estos acontecimientos, y envió cartas a los judíos en las provincias del reino de Artajerjes, tanto cercanas como lejanas,
21ordenándoles que establecieran estos días de fiesta y que celebraran los días catorce y quince del mes de Adar,
22pues en estos días los judíos se habían deshecho de sus enemigos, y que celebraran todo ese mes de Adar como el mes en que la tristeza y el dolor se cambiaron en alegría y fiesta. Todo el mes debían celebrarlo con banquetes y alegría, y hacer regalos a los amigos y a los pobres.
24donde les contaba cómo Amam el macedonio les había declarado la guerra, cómo había echado la suerte para exterminarlos
25y cómo se había presentado ante el rey para pedirle que colgara a Mardoqueo en la horca; pero que los males que Amam había pensado hacer caer sobre los judíos, habían caído sobre él, y que Amam y sus hijos habían sido colgados en la horca.
26Por tal razón, estos días fueron llamados purim, a causa de las suertes. En la lengua de los judíos se llaman purim, a causa de lo que se dice en esta carta y de lo que sufrieron y lo que les sucedió.
27Los judíos, pues, aceptaron esto y establecieron esta costumbre para ellos y sus descendientes y para todos los que se convirtieran al judaísmo: celebrar sin falta estos días como una conmemoración, de generación en generación, en todas las ciudades, familias y regiones.
28Estos días de purim deberían ser celebrados siempre, para que jamás se perdiera su recuerdo en todas las generaciones.
29La reina Ester, hija de Aminadab, y Mardoqueo el judío, escribieron todo lo que habían hecho, para confirmar la carta que habían escrito acerca de la fiesta de Purim.