Texto

Salmos

Capítulo 43

LIBRO II

(Sal 42—72)

Mi esperanza está en Dios

11 (2) Como ciervo sediento en busca de un río, así, Dios mío, te busco a ti.
22 (3) Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo volveré a presentarme ante Dios?
33 (4) Día y noche, mis lágrimas son mi alimento, mientras a todas horas me preguntan: «¿Dónde está tu Dios?»
44 (5) Cuando pienso en estas cosas, doy rienda suelta a mi dolor. Recuerdo cuando yo iba con la gente, conduciéndola al templo de Dios entre gritos de alegría y gratitud. ¡Qué gran fiesta entonces!
55 (6) ¿Por qué voy a desanimarme? ¿Por qué voy a estar preocupado? Mi esperanza he puesto en Dios, a quien todavía seguiré alabando. ¡Él es mi Dios y Salvador!
66 (7) Me siento muy desanimado. Por eso pienso tanto en ti desde la región del río Jordán, desde los montes Hermón y Misar.
77 (8) Se escucha en los precipicios el eco atronador de tus cascadas; los torrentes de agua que tú mandas han pasado sobre mí.
88 (9) De día el Señor me envía su amor, y de noche no cesa mi canto ni mi oración al Dios de mi vida.
99 (10) Le digo a Dios, mi defensor: «¿Por qué me has olvidado? ¿Por qué tengo que andar triste y oprimido por mis enemigos?»
1010 (11) Hasta los huesos me duelen por las ofensas de mis enemigos, que a todas horas me preguntan: «¿Dónde está tu Dios?»
1111 (12) ¿Por qué voy a desanimarme? ¿Por qué voy a estar preocupado? Mi esperanza he puesto en Dios, a quien todavía seguiré alabando. ¡Él es mi Dios y Salvador!