Texto

Salmos

Capítulo 52

Oh Dios, ten compasión de mí

11 (3) Por tu amor, oh Dios, ten compasión de mí; por tu gran ternura, borra mis culpas.
22 (4) ¡Lávame de mi maldad! ¡Límpiame de mi pecado!
33 (5) Reconozco que he sido rebelde; mi pecado no se borra de mi mente.
44 (6) Contra ti he pecado, y solo contra ti, haciendo lo malo, lo que tú condenas. Por eso tu sentencia es justa; irreprochable tu juicio.
55 (7) En verdad, soy malo desde que nací; soy pecador desde el seno de mi madre.
66 (8) En verdad, tú amas al corazón sincero, y en lo íntimo me has dado sabiduría.
77 (9) Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
88 (10) Lléname de gozo y alegría; alégrame de nuevo, aunque me has quebrantado.
99 (11) Aleja de tu vista mis pecados y borra todas mis maldades.
1010 (12) Oh Dios, ¡pon en mí un corazón limpio!, ¡dame un espíritu nuevo y fiel!
1111 (13) No me apartes de tu presencia ni me quites tu santo espíritu.
1212 (14) Hazme sentir de nuevo el gozo de tu salvación; sosténme con tu espíritu generoso,
1313 (15) para que yo enseñe a los rebeldes tus caminos y los pecadores se vuelvan a ti.
1414 (16) Líbrame de cometer homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación, y anunciaré con cantos que tú eres justo.
1515 (17) Señor, abre mis labios, y con mis labios te cantaré alabanzas.
1616 (18) Pues tú no quieres ofrendas ni holocaustos; yo te los daría, pero no es lo que te agrada.
1717 (19) Las ofrendas a Dios son un espíritu dolido; ¡tú no desprecias, oh Dios, un corazón hecho pedazos!
1818 (20) Haz bien a Sión, por tu buena voluntad; vuelve a levantar los muros de Jerusalén.
1919 (21) Entonces aceptarás los sacrificios requeridos, las ofrendas y los holocaustos; entonces se ofrecerán becerros sobre tu altar.