Texto
Salmos
Capítulo 56
Oración de un perseguido
22-3 (3-4) Hazme caso, contéstame; en mi angustia te invoco. Me hacen temblar la voz del enemigo y los gritos de los malvados. Me han cargado de aflicciones; me atacan rabiosamente.✉
1212 (13) No me ha ofendido un enemigo, lo cual yo podría soportar; ni se ha alzado contra mí el que me odia, de quien yo podría esconderme.✉
1414 (15) con quien me reunía en el templo de Dios para conversar amigablemente, con quien caminaba entre la multitud!✉
1515 (16) ¡Que sorprenda la muerte a mis enemigos! ¡Que caigan vivos en el sepulcro, pues la maldad está en su corazón!✉
1919 (20) Dios, el que reina eternamente, me oirá y los humillará, pues ellos no cambian de conducta ni tienen temor de Dios.✉
2121 (22) Usan palabras más suaves que la mantequilla, pero sus pensamientos son de guerra. Usan palabras más suaves que el aceite, pero no son sino espadas afiladas.✉
2222 (23) Deja tus preocupaciones al Señor, y él te mantendrá firme; nunca dejará que caiga el hombre que lo obedece.✉
2323 (24) Dios mío, los asesinos y mentirosos no vivirán ni la mitad de su vida; tú harás que caigan al fondo del sepulcro, pero yo confío en ti.✉