Texto

Salmos

Capítulo 7

El Señor es un juez justo

11-2 (2-3) Señor, mi Dios, en ti busco protección; ¡sálvame de todos los que me persiguen! ¡Líbrame, pues son como leones; no sea que me despedacen y no haya quien me salve!
33 (4) Señor, mi Dios, en ti busco protección; Señor, mi Dios, ¿en cuál de estas cosas he incurrido? ¿Acaso he cometido un crimen?
44 (5) ¿Acaso he pagado a mi amigo mal por bien? ¿Acaso he oprimido sin razón a mi enemigo?
55 (6) De ser así, que mi enemigo me persiga; que me alcance y me arrastre por el suelo, y que haga rodar por el suelo mi honor.
66 (7) ¡Levántate, Señor, con furor! ¡Haz frente a la furia de mis enemigos! Tú, que has decretado hacer justicia, ¡ponte de mi parte!
77 (8) Rodéate del conjunto de las naciones y pon tu trono en lo alto, por encima de ellas.
88 (9) Señor, tú juzgas a las naciones: júzgame conforme a mi honradez; júzgame conforme a mi inocencia.
99 (10) Dios justo, que examinas los pensamientos y los sentimientos más profundos, ¡pon fin a la maldad de los malvados, pero al hombre honrado manténlo firme!
1010 (11) Mi protección es el Dios altísimo, que salva a los de corazón sincero.
1111 (12) Dios es un juez justo que condena la maldad en todo tiempo.
1212 (13) Si el hombre no se vuelve a Dios, Dios afilará su espada; ya tiene su arco tenso,
1313 (14) ya apunta sus flechas encendidas, ¡ya tiene listas sus armas mortales!
1414 (15) Miren al malvado: tiene dolores de parto, está preñado de maldad y dará a luz mentira.
1515 (16) Ha hecho una fosa muy honda, y en su propia fosa caerá.
1616 (17) ¡Su maldad y su violencia caerán sobre su propia cabeza!
1717 (18) Alabaré al Señor porque él es justo; cantaré himnos al nombre del Señor, al nombre del Altísimo.