Eclesiástico
Capítulo 2
I. Reflexiones sobre diversos temas
(1.1—42.14)
Alabanza de la sabiduría
1Toda sabiduría viene del Señor y está siempre con él.
2¿Quién puede contar los granos de la arena del mar, las gotas de lluvia, o los días de la eternidad?
3¿Quién puede medir la altura del cielo, la anchura de la tierra, o la profundidad del abismo?
4La sabiduría fue creada antes que todo lo demás; la inteligencia para comprender existe desde siempre.
6¿Quién ha descubierto la raíz de la sabiduría? ¿Quién conoce sus secretos?
8Solo hay uno sabio y muy temible: el Señor, que está sentado en su trono.
9Él fue quien creó la sabiduría. La observó, la midió y la derramó sobre todas sus obras.
10Él se la dio en alguna medida a todo ser viviente, y en abundancia a sus amigos.
Honrar al Señor
11Honrar al Señor trae gloria, satisfacción, alegría y una corona de gozo.
12Honrar al Señor alegra el corazón, trae gozo, alegría y larga vida.
13Al que honra al Señor, al final le irá bien; cuando muera, todos hablarán bien de él.
14La sabiduría comienza por honrar al Señor; ella acompaña a los fieles desde el seno materno.
15Puso entre los hombres su hogar para vivir siempre allí, y se mantendrá fielmente con ellos.
16La sabiduría perfecta consiste en honrar al Señor; ella colma a los hombres con sus frutos.
17Llenará sus casas de todo lo que quieran, y sus graneros de las cosechas que ella produce.
18Honrar al Señor es coronarse de sabiduría; ella hace que florezcan la paz y la salud.
19Hace venir como lluvia la ciencia y la inteligencia, y llena de honores a quienes a ella se aferran.
20La raíz de la sabiduría es honrar al Señor, y en sus ramas se encuentra larga vida.
22Enojarse injustamente no tiene disculpa, porque el ímpetu de la pasión lleva al hombre a la ruina.
23El que es paciente aguantará mientras sea necesario, y al final su recompensa será la alegría.
24Mientras sea necesario, se quedará callado, y después muchos alabarán su inteligencia.
25La sabiduría hace hablar con sensatez, pero el pecador aborrece dar culto a Dios.
26Si buscas la sabiduría, cumple los mandamientos y el Señor te la dará en abundancia.
27Honrar al Señor es ser sabio e instruido; a él le gustan la fidelidad y la humildad.
28No te niegues a honrar al Señor, ni te acerques a él con hipocresía.
29No seas hipócrita delante de los hombres, y fíjate bien en lo que dices.
30No te eleves demasiado, si no quieres caer y traer sobre ti mismo la deshonra. El Señor pondrá al descubierto tus secretos y te humillará delante de la gente, por no haberle dado honra y por tener el corazón lleno de engaños.